sábado, 13 de febrero de 2010

La escuela Felipe Sanguinetti

Escuela Felipe Sanguinetti
Por: Darío Valle Risoto

La escuela Felipe Sanguinetti aún se levanta enorme y cubierta de ladrillos, ocupando toda una manzana en el barrio de La Unión en Montevideo. En realidad son dos escuelas, dos edificios de dos pisos cada uno con el patio en medio, mi madre me decía que en principio una estaba dedicada a los varones y la otra a las niñas hasta que una reforma en la educación las transformó en escuelas mixtas.

Enclavados los edificios con el frente a la avenida 8 de octubre, mi madre decidió enviarme al más alejado de casa, el que queda sobre la calle del mismo nombre de la escuela, porque a la otra iban mis primos y no era unos chicos muy disciplinados que digamos en aquellos tiempos, así que ellos iban de tarde a la 74 y yo de mañana a la 20.
Nunca olvidaré mi primer día antes de entrar al jardinero, las mesas y sillas pequeñas de colores, la maestra Rosita y muchos niños llorando porque los iban a alejar de sus padres durante cuatro interminables horas. Yo miraba a los míos del otro lado de la puerta de clase observándome sonriendo, no lloré y solo me quedé inmensamente triste lo que era de suma valentía ya que soy hijo único y por consiguiente era aún más difícil quedarse entre tantos niños.

Todos los recuerdos giran en torno a esos enormes salones de techos altos, pizarras gigantescas y maestras que por aquellos tiempos aún tiraban del pelo o de una oreja si te portabas mal. Los derechos del niño no eran muy respetados y menos en tiempos de dictadura.
Yo vivía en un conventillo a solo dos cuadras y media de la escuela y por lo tanto de muy chico ya iba y volvía solo de ella pero lo mejor del mundo era cuando me iba a buscar mi padre porque me compraba figuritas.

Comencé en 1969, repetí lamentablemente segundo año por baja escolaridad sobre todo porque me costó mucho aprender a leer, en aquellos tiempos la exigencia para hacerlo era enorme, no solo había que comprender perfectamente los signos, los puntos y las comas sino que había que leer correctamente en voz alta y en los dictados no podía haber más de diez faltas de ortografía. Mi madre se esforzaba mucho por ayudarme a hacer mis deberes y siempre era inflexible con los mismos, al punto que me dolió tanto perder un año que desde tercero en adelante me esforcé hasta llegar a ser un buen alumno, nunca brillante pero suficientemente bueno.

Algunos domingos proyectaban cine en los salones de la planta alta y cabía la posibilidad de mover las paredes corredizas y unirlos todos para hacer teatro o pasar películas que casi siempre era de El Gordo y el Flaco o los dibujos del conejo Bugs, Popeye o el Pájaro Loco. ¡Era buenísimo estar sentados en los bancos de madera de la escuela pero viendo películas!

Recuero una a una a mis maestras, la peor era Panchita que para colmo la tuve tres años, los dos segundos y luego pasó a ser maestra de tercero, la detestaba porque era una vieja amarga que si conversaba mucho me tiraba del pelo de la nuca. Mabel la de primero era una especie de referente en el barrio, fuimos a su casa a ver en directo por su televisión el descenso del hombre en la Luna, con los años la volví a ver militando para el partido colorado. Felizmente en cuarto año ya en plena dictadura tuvimos a Susana, era joven y muy buena gente tal vez demasiado permisiva comparada con la vieja anterior, en quinto se complicó la cosa porque nos tocó una petisa que se llamaba Gloria que ya de plano no me quería nada.

En Uruguay existe la absurda costumbre de que los niños vayan a la escuela con una ridícula moña azul en el cuello, moña de dimensiones bastante ostentosas que se prestan para todo tipo de juegos y por lo tanto luego de que aparecí en casa con la misma rota o hecha una porquería mi madre optó por ponerme una corbata azul de las que se sostenían por un elástico, así fui desde primero al último año y no era el único, aunque en franca minoría había muchos que íbamos de corbata.

Pero en quinto año la cosa se puso fea porque era 1975, la dictadura afianzada pero no dormida hacía que muchos funcionarios estatales se transformaran en especie de militares que nos trataban de modificar todo tipo de conductas hasta las más insospechadas.
Gloria a los pocos días de comenzado el año me dijo que al día siguiente fuera con la reglamentaria moña o que no fuera a la escuela y que si volvía a ir con la corbata me la iba a arrancar ella misma. Ni hablar que muerto de miedo se lo conté a mi vieja.

Mi madre me envió solo con la túnica sin corbata pero tampoco sin moña, la maestra se enfadó tanto que la citó para hablar del tema al día siguiente.
Si mi padre era un tipo sumamente pacífico que siempre eludía los problemas, mi madre era un polvorín de un metro cincuenta de estatura que enfrentaba cualquier cosa con una energía avasallante.

Cuando llegó conmigo a la escuela la maestra nos llevó a la dirección para exponer el problema del incumplimiento del reglamento de la apestosa moña, frente a la directora y su secretaria, mi madre las dejó hablar y luego les dijo que por más que fueran tres no la iba a amedrentar y que ya que mi maestra había amenazado con arrancarme la corbata si la llevaba de nuevo, cosa que hacía en ese momento, la miró de frente y le dijo que lo hiciera si podía.
La situación se tornó tan difícil que la directora nos pidió disculpas a mi madre y a mí y por supuesto que continué con mi corbatita azul.

La última maestra fue Concepción, muy buena persona que nunca sabré porque antes había sido directora y luego había vuelto a la docencia, probablemente se trataba de los típicos castigos administrativos de un sistema educativo que ya en 1976 nos bombardeaba con consignas patrióticas, símbolos y banderas todo el tiempo, típicas reacciones de una dictadura que parecía que nunca iba a terminar.

El patio entre ambas escuelas era enorme y arbolado, durante los recreos el viejo mago Ariel propietario del quiosco (En la foto) se arrimaba para vendernos caramelos, era un viejo muy ladino que casi nunca te daba el cambio en dinero sino en caramelos o figuritas. Las maestras a veces lo echaban porque evitaba que se vendan los bizcochos que se compraban por intermedio de la comisión de fomento para ayudar a la escuela.

De noche en la mía, la número 20 funcionaba una de las pocas escuelas nocturnas donde gente mayor de todas las edades iba a estudiar, siempre me preguntaré porque mi madre o mi padre nunca retomaron su educación, pero pensado detenidamente era innegable que ambos habían seguido aprendiendo mucho por sus propios medios sobre casi todos los temas de la vida, tanto así que aún sin terminar ambos segundo de escuela siempre me ayudaron a hacer los deberes, claro que mi padre a veces le tenía que preguntar a mi madre algunas cosas, venían de mundos muy diferentes.

Como fuerte valuarte de mi primera educación formal la escuela Felipe Sanguinetti sigue allí, casi inalterable al paso del tiempo y en la distancia de mis recuerdos de una infancia pobre pero llena de matices que siempre terminaban en aprender un poco más cada día aún con muchas carencias económicas pero con dos padres que se propusieron que yo fuera más ilustrado que ellos.
Entrada al patio frente a la avenida 8 de Octubre, atrás la escuela Número 19

22 comentarios:

baron Samedi dijo...

Mi padre y mis tíos fueron también a esa escuela y una de mis tías fue treinta y tantos años atrás directora del curso de adultos en ese mismo edificio. Todo un baluarte para La Unión y para la cultura montevideana.
Felicitaciones por el blog.

Muertevideano dijo...

¡Que bueno encontrar gente que haya ido a esa escuela!, nunca pude encontrar a ninguno de mi ex compañeros, solo a uno que fabrica guitarras en España pero claro no eramos tan amigos y ni siquiera me recuerda, busque en facebook pero parece que a esas generaciones se las trago la tierra. Muchas gracias por el comentario, me deja muy contento.

missjane dijo...

Yo también fui a la Sanguinetti. Preciosa escuela. Tengo lindísimos recuerdos.
Sobre la moña:ahora amo lo que representa , que es nuestra escuela pública. Saludos

Muertevideano dijo...

Gracias por estar

Nelson dijo...

Maestro no se que año es el tuyo y tu paso por la Felipe Sangunetti.He querido desde hace algun tiempo contactar a gente de mi generación pero nada de nada, es como si se los hubiera tragado la tierra.Creo que el tema pasa por no estar tan familiarizados con el uso de la cibernética.Desde México un saludo y si encuentras a alguién de la 19 entre 1976 y 1982 sería genial.Nuevamente saludos :Nelsonb Cepeda Borba.

Muertevideano dijo...

Nelson soy un tanto mas viejo que tu, fui a la 20 de 1968 a 1975 y me pasa como a ti solo pude localizar a un compañero en España pero nos enviamos un saludo y más nada.

uruguay dijo...

hola yo también fui a la sanguinetti n 20 en los años 1976 al 1984 mas o menos no recuerdo bien solo se que era muy burra y muy peleona me peleaba con todos los compañeros mi nombre es rovere ana laura bueno a ver si aparece alguien de esa época por cierto estoy en españa desde hace mucho tiempo un abrazo a todos

Muertevideano dijo...

Justo entraste cuando yo me fui al liceo 14 que queda a unas cuadras, veremos si algun dia encontramos a esas generaciones perdidas, un abrazo.

Delfina dijo...

Me llamo delfina,no puedo creer pero este es mi unico año en la escuela y es la mejor escuela que he ido!!me encanta y nose como hare para despedirme de ella tan facilmente!!LAA AMO! amo a miis amiigoos y mi maestra!!Espero que esta escuela nunca se derrumba ni se destruya!!Me pongo muy triste al saber que dejare a mis amigos!!Los voy a esxtrañar!!Felicidades por el blog!!

Muertevideano dijo...

Gracias por tu comentario Delfina, espero que sigas en contacto con tus amigos y esta querida escuela.

Estavillo dijo...

Hola. Yo fui a esa escuela entre 1977 y 1982. Entre en recuperación los 2 primeros años, por mi epilepsia y en esas clases de recuperación tenía una maestra con el pelo largo rubio llamada Marisa. En cuarto año me tocó la maestra Ivonne que me designo com cruz roja. En 5° fui brigadista (linda excusa para salir antes del turno a cuidar la salida y el cruce de la calle de los compañeros). Cuando hice el liceo lo hice en el 14. Hoy soy docente de secundaria, y tengo algunos nombres de compañeros grabados en la cabeza: Maite (karina), Rotondaro (creo que Jorge), Saracho, Marcelo Iguinis. Saludos a todos ellos y los que ya he olvidado.
Fernando Estavillo

Muertevideano dijo...

Saludos Fernando, yo justo fui hasta 1975 pero recuerdo vagamente a una maestra Ivonne que en mis tiempos era de sexto año aunque no fue mía pero era muy querida. También fui al liceo 14 hasta segundo año pero allí nos mudamos a Belvedere así que hice un paréntesis hasta volver al 14 pero nocturno en 1981-82. segundo y tercer año respectivamente.

Anónimo dijo...

hola como andas creo que estuvimos juntos en las mismas clases `por las maestras digo aparte entre en el mismo año que lindos recuerdos recuerdas las bandas a la hora del recreo con el viscvo domingo a la cabeza que miedo les tenia cuando recien entre tenias que darle la merienda o sino te pegaban jajajaj que tiempos aquellos un abrazo

Muertevideano dijo...

Recuerdo las bandas pero en el turno de la mañana no habían o no eran tan peligrosas como las de la tarde donde mis primos hacían estragos robando meriendas. Gracias por estar.

Unknown dijo...

HOLA FUI VARIOS AÑOS A LA ESCUELA FELIPE SANGUINETTI, EN EL AÑO 1973 ME MUDE AL DEPARTAMENTO DE ROCHA. AUN RECUERDO A DOS COMPAÑEROS QUE TUVE DE CUARTO Y QUINTO AÑO ALEJANDRO PIER JAVIB Y DANIEL MONTI, NUNCA MAS SUPE NADA DE ELLOS NI DEL RESTO, ME GUSTARIA SABER SI ALGUIEN RECUERDA LOS NOMBRES O TIENE FOTOS DE AQUELLOS AÑOS, ME GUSTO MUCHO SU RELATO Y LAS FOTOS PUBLICADAS, FUERON HERMOSOS TIEMPOS... GRACIAS

Muertevideano dijo...

No, lamentalbemente esos nombres no me vienen a la memoria pero seguramente gracias a internet más tarde o m´sa temprano tendremos que contactar con algun viejo amigo de la escuela. Gracias por comentar.

GUSTAVO FERNANDEZ GALVAN dijo...

Hola , yo tambien fui de mañana a la querida escuela Sanguinetti !! , del año 70 al 75 , con las maestras Mabel en primero , Gladys en segundo y tercero , Eva en cuarto , en quinto tuve dos y no recuerdo sus nombres y a Concepcion en sexto. Con Rosita la maestra de jardinera nos llevaban cuando faltaba Gladys en 1971 o 1972 (años dificiles).Fui 4 años en "bañadera", Maximo el chofer de la mas vieja y Roberto el de la mas nueva , esta se llamaba "rafaga celeste" , seguramente habia sido uno de los llamados centella de plata de ONDA. En otra oportunidad seguire con mas relatos. Saludos , Gustavo Fernandez Galvan

Muertevideano dijo...

Gustavo tal vez nos conocimos en aquellos tiempos ya que compartimos a varias maestras, de la bañadera no recuerdo nada pero si viajamos muchas veces al zoologico o al Cabildo y hasta a la Coca Cola fuímos pero como vivia a dos cuadras y media no la usaba para ir o volver a la querida Sanguinetti. Un abrazo.

Ruben Cigliutti dijo...

Hay quien dice que a tratado de contactar ex compañeros y nada yo cursé desde el año 1948 al 1954 se que es como buscar a ex sobrevivientes del Titanic pero si sigo vivo y coleando por que no puede haber otro que esté en las mismas por eso aquí tiro mi botella al agua desde la "isla" quizá encuentre alguien que diga yo también sobreviví y recuerdo cosas
Ruben Cigliutti

Muertevideano dijo...

Espero que tengas suerte Ruben, yo no he encontrado a ninguno es como si un gran agujero negro se los hubiera tragado. En una de esas aparece alguno gracias a Internet... quién sabe.

gallego dijo...

soy daniel martinez, fui hasta el año 75 y en la 74. teniamos bandas y robabamos las merienda. yo fui el bizcochero. maestras que tuve, liliana, mabel, perla,maruja, anuris y celeste. escribiamos con tinta china. luego el liceo 14. historias las que quieran saludos

Muertevideano dijo...

Ibas de tarde no?, tal vez conociste a mis primos: Sergio y Ricardo Valle que estaban uno y dos años por debajo de mí cuando yo hice sexto en 1975 ellos estaban en cuarto y quinto respectivamente. Tuve un compañero llamado Hugo Daniel pero creo que era Coitiño de apellido.