jueves, 28 de octubre de 2010

Historia de los Tupamaros

Historia del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros
Por Julio Marenales
Publicado digitalmente: 18 de septiembre de 2006

Nota: El video fue agregado como parte ilustrativa así como la foto y no pertenecen al artículo citado


Para comprender la aparición de una organización clandestina en la década de los sesenta, es necesario describir brevemente el marco histórico en el cual se desarrolló. El Uruguay, por mucho tiempo fue categorizado como la "Suiza de América". El fundamento objetivo de esta categorización estaba dado por varias razones.

Era un país con menos de 3 millones de habitantes, con una densidad demográfica de unos 16 habitantes por kilómetro cuadrado, con población integrada en su mayor parte por descendientes de inmigrantes europeos. Eso, además, dio de hecho un peso a los elementos culturales europeizantes, los cual marcó una gran diferencia con el resto de la América Latina, de fuertes influencias afro-indígenas. En el Uruguay la cuestión indígena fue saldada en el siglo pasado con el exterminio de la población aborigen. Más allá que esa población revistó en los ejércitos artiguistas y se mixturó con la población de la campaña, lo que hizo que la influencia de lo indígena en la nacionalidad se expresara de manera poco ostensible pero nada despreciable.

La economía del Uruguay tiene su principal fundamento en el campo. No hay minerales, por lo menos en cantidad explotable, no hay petróleo, que se sepa, por lo tanto la única fuente de riqueza es la tierra. En el Uruguay el principal rubro económico es la ganadería. Esta se sigue practicando en forma extensiva, con pasturas naturales. De esta manera, el máximo de animales que puede soportar el campo uruguayo, es de 9 millones de cabezas de ganado vacuno. La ganadería, desde el tiempo de la colonia hasta alrededor de 1930, tuvo un desarrollo sostenido. Pero a partir de esa fecha, cayó en un estancamiento, del cual sólo sería posible salir con un cambio muy profundo en el modo productivo. Pero está demostrado que cada terrateniente en particular no está dispuesto a encarar ese cambio. Como indicación muy esquemática podríamos decir lo siguiente: a principios de siglo, cuando el Uruguay tenía 1 millón de habitantes, en números redondos teníamos 9 millones de cabezas de ganado vacuno. Quiere decir que como poder de compra, teníamos 9 cabezas de ganado vacuno por habitante. Cuando la población se acercó a los 3 millones el poder de compra en el comercio exterior se redujo a la tercera parte. Dado que la redistribución de los ingresos ganaderos es lo que ha sostenido la actividad económica del país, una reducción tan drástica de los ingresos relativos, trajo graves consecuencias, en el largo plazo. Las consecuencias económicas del estancamiento productivo no se notaron en lo inmediato, pues la segunda guerra mundial, por un lado permitió vender toda la carne disponible tanto vacuna como ovina, y por otro lado redujo drásticamente las importaciones de todo tipo, debido a que las potencias centrales volcaron toda su capacidad productiva al esfuerzo de guerra. O sea, que hubo una especie de ahorro forzoso. Pero además, comenzó el desarrollo de una industria de sustitución de importaciones que generó muchos puestos de trabajo y dinamizó el mercado interno.

Hacia la ruptura
Finalizada la segunda guerra mundial y cuando sus efectos benéficos para el Uruguay comenzaban a mermar, la guerra de Corea trajo un cierto respiro. Pero eso no duró mucho. Se inició entonces una espiral inflacionaria que comenzó a afectar seriamente el poder de compra de los salarios. La clase obrera, que con el relativo desarrollo industrial había crecido y se había fortalecido, se lanzó entonces a la resistencia de las medidas restrictivas en materia salarial, defendiendo el poder adquisitivo de los salarios logrados en años de lucha. Al mismo tiempo pelea por organizarse y por niveles de salarios dignos, al punto de que también en ese aspecto el Uruguay se destacaba del conjunto de la geografía latinoamericana. Las clases dirigentes del país acusaban a los trabajadores organizados de ser los responsables de la inflación, por los continuos aumentos de salarios que reclamaban. Comenzó una escalada represiva contra los trabajadores organizados.

En ese marco económico social, al comienzo de la década de los ’60, se organizaron los trabajadores de la caña de azúcar en el Norte del país. Estos trabajadores trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas. Organizaron marchas recorriendo el país, caminando, cruzando pueblos y ciudades del Interior informando de su situación. Primero plantearon el cumplimiento de las leyes que existían para los trabajadores rurales, que por cierto eran malas leyes, pero ni esas cumplían las patronales de las plantaciones de caña de azúcar. Luego plantearon la expropiación de un latifundio improductivo, que ni tan siquiera era explotado con los métodos tradicionales. Este latifundio tenía una superficie de 22.000 hectáreas. En un país en el cual se acusaba a los trabajadores de ser responsables de la inflación, los trabajadores cañeros del departamento de Artigas pedían tierras para trabajar. Los cañeros realizaron cuatro marchas hacia la capital, Montevideo. Recibieron apoyo solidario de mucha gente. Un grupo de militantes provenientes de los partidos de izquierda, de los sindicatos y militantes independientes, resolvieron dar un apoyo decidido a los compañeros cañeros. En el proceso de trabajo solidario, se fueron haciendo una serie de constataciones. Una de ellas y muy importante, era que el gobierno, ante las demandas de gente que quería trabajar, contestaba con dura represión, violando una legalidad que él, primero que todos, tenía que respetar. Por otra parte la represión contra los trabajadores era generalizada. Habían comenzado a organizarse bandas fascistas, se atentaba contra los locales de partidos políticos de izquierda, se atentaba contra personas, en algunos casos se les habían tatuado —con elementos cortantes— esvásticas nazis. Incluso fue asaltada la Universidad de la República por bandas fascistas con la complicidad del jefe de Policía de Montevideo. En el ambiente político se manejaba la posibilidad de un golpe militar, al punto que la única central sindical, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en 1964 aprobaba un Plan de resistencia al golpe de Estado.

El coordinador

El apoyo militante al movimiento de los trabajadores cañeros se agrupó en un organismo que se denominó Coordinador, que precisamente, coordinaba la acción de las distintas personas que estaban realizando el trabajo solidario. Ante el clima de violencia, y reiteradas violaciones a la legalidad de las bandas fascistas con la complicidad policial muchas veces e incluso violaciones de la propia Policía, los militantes del Coordinador resolvieron actuar, llegando a no respetar las leyes vigentes, y si fuera necesario, utilizando incluso procedimientos violentos. En una de las marchas cañeras hubo violentos incidentes en Montevideo, donde resultó muerta una persona por un disparo efectuado contra los trabajadores por individuos de derecha. Se pretendió inculpar a los trabajadores y a raíz de ese episodio, Raúl Sendic, que era asesor letrado del sindicato de los trabajadores cañeros (UTAA) y al cual se le quiso adjudicar la responsabilidad del hecho, pasó a la clandestinidad. Los militantes del Coordinador cumplieron un proceso de discusión política de varios meses. En esa discusión se analizó la situación de la izquierda, los acontecimientos de la Revolución Argelina, la Revolución Cubana y los procesos de lucha política latinoamericana. Respecto a la izquierda uruguaya, se reconoció su aporte a las luchas sociales del Uruguay, pero se concluyó que había experimentado un proceso de adaptación al sistema, de tal modo que ya no generaba en los sectores populares reales ideas de cambio profundo de un régimen que progresivamente iba extendiendo la pobreza en más amplias capas de la población. Debe tenerse presente que la fuerza más importante de la izquierda era el Partido Comunista, muy supeditado a la geopolítica de la ex Unión Soviética y por lo tanto enfocando su accionar político por las necesidades del enfrentamiento Este-Oeste. En esas discusiones se efectuaron críticas muy duras contra lo polemista de la izquierda y su fragmentación. También se analizó el descreimiento de la gente hacia las políticos, que habían llegado a graves posturas demagógicas. Durante ese proceso de discusión, en el seno del Coordinador se fueron perfilando dos tesis, ambas con el fundamento de la necesidad de comenzar a actuar en política de un modo diferente.

La identidad tupamara

Una tesis sostenía el planteo clásico del partido político con su aparato armado. La otra tesis, proponía un planteo estratégico defensivo, y la estructuración de una organización político-militar, pues desde siempre, las clases adineradas que han detentado el poder real y el control del Estado con sus aparatos coercitivos, han recurrido a la violencia, cuando la resistencia a su opresión, por parte de los pueblos, se ha vuelto peligrosa para sus intereses y privilegios. Finalmente se arribó a un Congreso, que se denominó Convención en el cual se definió la cuestión. Se aprobó la tesis político-militar, se estructuró un reglamento, se aprobó una Estrategia Defensiva, pues la correlación de fuerzas era totalmente desfavorable para el movimiento popular. Iba a ser una organización clandestina, cuya primera tarea sería construir las bases materiales para una organización de este tipo. Sus objetivos políticos serían una paciente acumulación de fuerzas, más precisamente, una contribución a la acumulación de fuerzas del campo popular, ya que nunca se pensó que una sola fuerza política sería capaz de resolver los problemas de un país.

La organización se definió como socialista desde el principio. Con esto se quería significar solamente una sociedad en la cual el centro de la actividad humana fuera el hombre y no la ganancia. Esa sociedad se iría conformando en el proceso histórico. El MLN nunca tuvo ni tiene modelo de sociedad. Se entendió —y se sigue pensando así— que cada pueblo con su historia y su idiosincrasia se irá dando las formas sociales necesarias a su desarrollo. Se salió de la Convención sin nombre, que se adoptó meses después. La Convención se efectuó en enero de 1966. La designación de la nueva organización como Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros tiene como fundamento la manera cómo el MLN ha entendido y entiende que se darán los procesos de lucha político- social en nuestros países. Partimos del reconocimiento de nuestra condición de países dependientes. Imposible que un pueblo pueda decidir sobre su destino si no rompe los férreos lazos de dependencia. Entra aquí la cuestión nacional. En esta lucha, para el MLN, es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, aún aquellas que no se planteen un cambio social profundo, pero que sí estén dispuestas a enfrentar al Imperialismo, por ser también sus víctimas. Esta concepción se enfrentó en su momento con la que sostenían los partidos comunistas, que estaban definidos por la confrontación Este-Oeste. La Organización comenzó a construir las bases materiales que se había propuesto.

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